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MIGUEL GÓMEZ MONT. Sobornar y destruir es lo común en el turismo mexicano PDF Imprimir E-Mail
escrito por Gustavo Armenta   
lunes, 26 de marzo de 2007

2007 Marzo 25

Sobornar y destruir es lo común en el turismo mexicano: Miguel Gómez Mont

El nuevo director de Fonatur anuncia que en este sexenio la dependencia dejará de administrar los Centros Integralmente Planeados de Cancún, Los Cabos e Ixtapa; ahora les costarán a los empresarios y gobiernos locales


Miguel Gómez Mont, el nuevo director de Fonatur, resultó un hombre muy directo: “Comprar barato, sobornar, destruir el sitio luego de aumentar la densidad permitida, es el deporte nacional del turismo en México”, afirma sin tapujos en abierta crítica a los empresarios turísticos. Y él, que viene del negocio de la construcción, conoce de eso y sabe historias.

Da ejemplos.

El primero, que ya es todo un clásico en la historia de la corrupción de la industria turística: los dos hoteles Riu de Cancún, que construyeron en 2002 sin contar con la autorización en materia de impacto ambiental, destruyendo la playa, causando daño ecológico y sobrepasándose en la altura permitida. La empresa hotelera fue protegida por el entonces alcalde Juan Ignacio García Zalvidea, en tanto que el Procurador Federal de Protección al Ambiente, José Campillo García, se negó a derribar la obra porque le pareció una “solución muy drástica” y en lugar de eso pactó con Riu el pago de una multa de tres y medio millones de dólares.

Pero Gómez Mont no duda al respecto: “Los 14 pisos de más del Riu debieron derrumbarse, porque proyectos como esos echan a perder un destino. Al municipio le costó mucho más ampliar las obras para darle los servicios a esos hoteles, que lo que pagaron de multa”, asegura tajante.

Para el segundo ejemplo cita el caso de un empresario amigo suyo que compró un lote en el nuevo CIP Litibú, en Nayarit, para construir un hotel y ahora quiere edificar 600 cuartos donde sólo le autorizaron 300. Ya le advirtió que no se puede, que tiene que respetar la densidad permitida, y el reclamo en busca de comprensión cómplice dibuja el perfil psicológico de muchos de los empresarios turísticos mexicanos: “¡Cómo! Pero si tú antes estabas del otro lado”, le dijo haciendo referencia a su pasado como constructor de viviendas.

Platica un tercer caso: el de otro amigo que lo invitó a pasar un fin de semana en un condominio de súper lujo que compró en una torre de Puerto Vallarta y cuando llegaron resultó que no había agua, que los sábados y domingos en esa zona se restringe el líquido porque ya no hay suficiente para todos debido a la sobre densificación. Y quien construyó ese edificio sabía del problema y aún así lo levantó y vendió, engañando a los compradores. ¿Cómo consiguió los permisos?

Uno más: sostiene que en Los Cabos, Baja California Sur, donde también tiene problemas con el líquido, no hay planta de tratamiento de aguas que aguante y sea suficiente, debido a la sobre densidad.

Gómez Mont afirma que, bajo su dirección, ahora el Fondo Nacional de Fomento al Turismo será menos dueño, menos inmobiliario y mucho más promotor de inversiones. Sin embargo, expresa que tampoco se trata de traer a quien sea con tal de que tenga dinero.

“No queremos ser un país abierto a cualquier clase de inversionista. Hay quienes crean buenos empleos y quiénes malos; quien viene a hacer negocio y quien sólo viene a lucrar. Hay quien cree que todavía tenemos plumas y nos las quiere venir a ver. Son los que tienen los hoteles, los aviones, las agencias de viajes y funcionan como Todo Incluido; no producen derrama económica en el destino y no pagan IVA. ¿Para qué los queremos?”, dice y continúa con los ejemplos: “El Todo Incluido bajó el promedio de tarifas en Cancún”.

No obstante, a pesar de tener esta mala imagen del empresariado turístico, Gómez Mont se declara en contra de las modificaciones recientemente aprobadas por el Congreso a la Ley General de Vida Silvestre, que ahora prohíbe tocar hasta en lo más mínimo los manglares, especie que abunda en muchas de las playas del país y que regularmente ha sido destruida para levantar hoteles, marinas, campos de golf, desarrollos inmobiliarios y complejos turísticos.

El director de Fonatur opina que hay que modificar de nuevo esa ley, “porque las decisiones tajantes se vuelven irregularidades tajantes”. Y, aunque suena radical, asegura que no se puede continuar con el desarrollo turístico sin tocar el mangle. “Es como querer construir carreteras sin tirar árboles”, ejemplifica de nuevo.

Por lo tanto, se pronuncia por una legislación más flexible, pero castigando severamente a quien no la respete. “Los extremos son malos. Tan malo es prohibir como abusar. A quien abuse hay que meterlo a la cárcel si desaparece el manglar de su terreno”, sostiene.

Adiós a Cancún y Los Cabos

Otro asunto del que Gómez Mont habla sin dobleces es lo que él considera ha sido un subsidio para los empresarios a través de los CIP´s. Por lo tanto, anuncia que Fonatur saldrá primero de Cancún y Los Cabos, y después se irá de Ixtapa.

Explica que para 2007, Fonatur tiene un presupuesto de 60 millones de pesos, en tanto que el gasto corriente de la institución es de 850 millones y el mantenimiento de los cinco CIP´s le cuestan 200 millones. “Fonatur no está hecho para ganar dinero, pero tampoco para que cueste. Hasta ahora, ha vivido de vender su patrimonio”, se queja.

Comenta que en Los Cabos les quedan menos de cinco hectáreas y en Cancún aún tienen proyectos como el malecón, el Table y Vistahermosa, en otros, que no son muchos y, sin embargo, siguen pagando el mantenimiento de todo el CIP. “Están muy bonitos, pero yo de qué me beneficio, mientras los hoteleros siguen ganando dinero”, pregunta.

Dice saber que los hoteleros y demás iniciativa privada de estos centros turísticos están preocupados ante la próxima salida de Fonatur de los destinos, por lo que afirma que, “sin duda, los empresarios me van a grillar, quienes han ‘brincado’ más que los alcaldes y gobernadores. Pero la decisión de salir está tomada, lo vamos a hacer, hay que acabar con el paternalismo”.

Y es que su propuesta consiste en crear en cada CIP un fideicomiso integrado por el gobierno estatal, el municipio y la iniciativa privada, al que Fonatur le vendería los servicios de mantenimiento a través de su filial MBO.

Los recursos para el fideicomiso deben salir de aportaciones de cada uno de ellos, de cuotas que tendrán que pagar los dueños de condominios, casas y comercios, así como de la administración de las terminales marítimas (API) que, afirma, en el caso de Los Cabos, con sus ingresos puede mantener al destino y todavía le sobra dinero. También propone que se incremente del dos al tres por ciento el impuesto al hospedaje.

“Todos tendrán que poner dinero. Es muy complicado –admite--, pero yo no tengo ninguna obligación de seguir pagando la luz en los CIP´s y la dejaría de pagar si se niegan a entrarle al fideicomiso”, advierte el funcionario.

Finalmente, aclara que, en los casos de Huatulco, en Oaxaca, y Loreto, Baja California Sur, Fonatur debe permanecer en esos CIP´s y continuar apoyándolos, debido a que no han logrado consolidarse. “Pondré mucha atención en esos dos. Hay que promoverlos más y subsidiarles vuelos”, aconseja.

En Los Cabos ya iniciaron las mesas de negociación y en Cancún comenzarán después, ya que tiene un poco más de tiempo en lo que saca los desarrollos pendientes. Sobre Ixtapa dice que aún no está listo, pero no le falta mucho.

“Seguro me toca ver cómo salimos de Cancún, Los Cabos e Ixtapa, donde ya no tendré nada que hacer”, pronostica muy seguro Gómez Mont, quien lleva menos de tres meses en el cargo.

--Los intereses creados son muy fuertes. Probablemente haya mucha resistencia y presiones. A lo mejor te vas antes –le comento. A lo que responde:

“Esta idea no es mía, es un mandato de la Auditoria Superior de Hacienda. Y la principal orden la está dando el Congreso al decirme: Para esto no te doy lana. Que Fonatur tenga que vender terrenos para pagar la raya está cañón. Yo no vine a hacer política, no me preocupa la chamba. No quiero ser diputado, ni senador, ni secretario de Estado. Esto no es una fuente de empleo, sino un orgullo, no me voy a agachar. Tengo un buen patrimonio, nombre y prestigio, y no los voy a arriesgar. A mí el presidente me invitó a un proyecto que se llama México y en ese estoy”, puntualiza.

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Modificado el ( martes, 07 de julio de 2009 )
 
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