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Los Consejos Consultivos, esos entes inútiles PDF Imprimir E-Mail
escrito por Gustavo Armenta   
domingo, 02 de junio de 2013
 Ciudad Abierta

Los Consejos Consultivos, esos entes inútiles

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Miguel Mancera toma protesta a los integrantes del CCT de la Ciudad de México. FOTO: SECTUR DF

Por Gustavo Armenta

MÉXICO, DF. JUNIO 4 DE 2013. A mediados de abril pasado, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, instaló el Consejo Consultivo de Turismo (CCT) de la capital.

En los gobierno federales panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón también fueron creados organismos similares que, en la práctica, no sirvieron para gran cosa. Por eso es que hacer que el CCT del gobierno capitalino sesione, funcione y dé resultados es un buen reto para Miguel Torruco, secretario de Turismo del Distrito Federal.

 

2013 Junio 2

Ciudad Abierta

Los Consejos Consultivos, esos entes inútiles

Por Gustavo Armenta

A mediados de abril pasado, con bombos y platillos el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, instaló el Consejo Consultivo de Turismo (CCT) de la capital.

Según explicó el funcionario, el CCT es un órgano de consulta para la participación ciudadana en la elaboración de acciones que fomenten el desarrollo de la actividad turística.

“Este Consejo permitirá proponer políticas públicas y estratégicas a fin de lograr la promoción, fomento y desarrollo del turismo en el DF, dentro de un marco de visión integral incluyente y de amplio compromiso, que se enriquecerá con la experiencia, talento y creatividad de los distinguidos líderes de los organismos cúpula y personalidades de la vida económica, que lo integran”, dijo.

En este Consejo participan autoridades, dirigentes empresariales de cámaras y asociaciones del sector turístico, así como gente destacada del ámbito  profesional, académico, periodístico e intelectual. Y, a juzgar por los nombres que lo integran, no cabe duda de que se trata de algo importante. Por ejemplo: Nathan Poplawsky, Miguel Alemán Magnani, Andrés Conesa, Jorge Hernández Delgado, Pablo Azcárraga Andrade, Olegario Vázquez Aldir, Roberto Zapata Llabres, Luis Barrios Sánchez, Diego Valadez, Ifigenia Martínez, Luis Wartman Zaslav, Guadalupe Loaeza, Adriana Pérez Cañedo, José Garcidueñas Arellano, Eduardo Sánchez Navarro y Héctor Guzmán Martínez, entre otros.

Al respecto, el artífice de todo esto, Miguel Torruco, secretario de Turismo del DF, aseguró que todos ellos enriquecerán con su experiencia, conocimiento y aportaciones los trabajos del propio Consejo. Lo cual nadie duda. Sin embargo, no se especificó cada cuándo es que se tienen que reunir todos estos hombres y mujeres, que suele ser gente muy ocupada. Lo más cercano a esto lo dijo Mancera cuando sostuvo que trata de “una instancia de diálogo permanente”. Lo cual tampoco nos saca de dudas.

Y no se trata de poner en predicamento la palabra de Torruco, a quien por el contrario le tengo un gran respeto y aprecio, es solamente que la burra no era arisca, sino que así la convirtieron. Porque esto de crear grupos de consulta donde participa una junta de notables, que no suele ser pequeña, parece ser una fiebre que invadió al sector político y turístico en los últimos sexenios, lo cual, por cierto, no ha servicio para nada.

A finales de septiembre de 2004, siendo Rodolfo Elizondo secretario de Turismo federal, el entonces presidente Vicente Fox emitió un acuerdo por medio del cual dio nacimiento a la Comisión Intersecretarial de Turismo (CIT), “con carácter permanente”, con el objeto de “atender los asuntos relacionados con la planeación, operación, promoción y desarrollo de la actividad turística nacional”. En ella participarían nueve secretarios de Estados y los directores de diversas dependencias y en el Acuerdo firmado por el presidente se ordenaba que la Comisión se reuniera, por lo menos, dos veces al año.

La CIT fue creada cuando ya sólo le quedaban a Fox dos años de presidente, así que a nadie le importó mayor cosa, empezando por el propio presidente. Sirvió para hacer un gran evento solemne en Los Pinos, donde empresarios y políticos dieron grandes discursos, pero nada más. Después de ese día, si acaso hubo alguna otra reunión de la Comisión, pero no la recuerdo. Más bien creo que fue debut y despedida. Pérdida de tiempo, la CIT no sirvió para nada.

De hecho, la primera sesión de la CIT la encabezó otro presidente: Felipe Calderón, en marzo de 2007, al comienzo de su gobierno, pero únicamente sirvió –y juro que no es broma— para anunciar que la CIT… ¡desaparecía!

Y lo que es peor –y tampoco es broma ni burla— después de informar de la cancelación de la CIT, Calderón anunció ¡que la volvía a crear!, pero ahora se llamaría Consejo Consultivo de Turismo (CCT). En los términos eufemísticos que suelen usar los políticos, la CIT no desaparecía, sino que se “transformaba” en la CCT. Menos mal. En ese evento se determinó que el Consejo sesionaría  tres veces por año y el propio Calderón se comprometió a encabezar esas sesiones. Lo cual no sucedió. Ese año ya nadie se acordó de la CCT.

Fue hasta finales de mayo del siguiente año que se efectuó la primera reunión de la CCT, que en realidad fue su instalación, y ahí ya le bajaron la frecuencia de las reuniones a dos por años, lo cual no importaba mucho, porque de cualquier forma no sesionaban. Y la misma historia, nadie se acuerda si alguna vez volvió a sesionar la CCT. Es posible que tal vez, pero no hay quien tenga memoria de eso, si es que ocurrió.

Así que hacer que el CCT del gobierno capitalino sesione, funcione y dé resultados es un buen reto para Miguel Torruco. Desde aquí le deseamos mucha suerte.

Publicado en: Milenio Diario

Modificado el ( lunes, 03 de junio de 2013 )
 
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