Menu Content/Inhalt
 
Inicio arrow Reportajes arrow Hochob, pequeña joya chene
Advertisement
Hochob, pequeña joya chene PDF Imprimir E-Mail
escrito por Gustavo Armenta   
lunes, 27 de marzo de 2006

2006 Marzo 26

Hochob, pequeña joya campechana

Sin poseer la magnificencia de urbes mayas como Edzná o Calakmul, ubicadas también en Campeche, esta zona arqueológica tiene una pirámide Chene cuya fachada vale la pena admirar

Campeche. Hochob es una pequeña pero bella zona arqueológica compuesta por apenas una plaza central, tres estructuras piramidales y varios aljibes que utilizaron los mayas para almacenar agua.

Su nombre es un topónimo que significa “lugar de las mazorcas de maíz” y se le conoce así desde 1895, cuando el explorador austriaco Teobert Maler lo descubrió y encontró que los lugareños utilizaban el sitio como granero.

Es de arquitectura Chene, en la que las fachadas están profusamente ornamentadas y, como la mayoría de la zona, se edificó en lo alto de una colina. Su época de esplendor se ubica entre los años 850 y 1000 de nuestra era. La Estructura II es el Templo Principal y su portada central contiene prácticamente en su totalidad un mascarón típico de este estilo.

Según explica el Instituto Nacional de Antropología e Historia, se trata de la representación de Itzamná, el dios creador para los mayas, con las fauces desmesuradamente abiertas. Se aprecian los ojos con estrabismo, el entrecejo fruncido y el lugar que debieron ocupar la nariz ganchuda y los dientes centrales modificados en forma de “T”.

A ambos lados, enmarcando la entrada, además de los dientes que constituyen el maxilar superior, se localizan sendas orejeras de tapón. Realzando esta decoración, a los lados de la fachada central se ven cabezas de serpiente vistas de perfil y alineadas en sentido vertical.

La mandíbula inferior está representada por una pequeña plataforma con colmillos. Este sector del edificio funge como acceso a la estructura y cuenta con dos escalinatas laterales.

Cómo llegar

Saliendo de la ciudad de Campeche hay que tomar la carretera federal 261, hacia la comunidad de Hopelchén. A partir de ahí se recorre el camino que lleva a Dzibalchén. Al llegar al entronque se sigue por la desviación hacia Chenkó y poco antes de llegar se toma el camino que conduce a la zona arqueológica, distante cuatro kilómetros del entronque.

En total, toma alrededor de una hora con veinte minutos. Pero si vas a conocer la ciudad maya de Edzná, puedes aprovechar el paseo para ir también a Hochob, la cual se encuentra cerca y en esa misma dirección.

Milenio Diario. Suplemento TornaVuelta

Modificado el ( lunes, 17 de diciembre de 2007 )
 
< Anterior   Siguiente >