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2002. Anual. Barómetro Mundial del Turismo. Preliminar. Resumen PDF Imprimir E-Mail
escrito por OMT   
martes, 04 de febrero de 2003

Febrero 4-2003

EL TURISMO MUNDIAL EN 2002: MEJOR DE LO PREVISTO

Las estimaciones preliminares del turismo en el año 2002 serán una sorpresa para muchos. Por primera vez en la historia, el número de las llegadas turísticas internacionales ha rebasado la frontera de los 700 millones y, a pesar de las desalentadoras expectativas y de los debates sobre la crisis, el año ha terminado con un aumento de 3.1 por ciento. Una vez más, el turismo ha demostrado su resistencia.

En total, según los datos preliminares enviados a la Organización Mundial del Turismo (OMT) por fuentes oficiales, 715 millones de llegadas turísticas se registraron el año pasado, cifra que representa 22 millones más que en 2001 o, si la comparamos con el "año del milenio" -que para muchos expertos es la referencia obligada, casi 19 millones más que en 2000.

"Los resultados que tenemos son fiables y dan una imagen bastante clara de la situación”, señaló Augusto Huéscar, jefe de Estudios de Mercado y Técnicas de Promoción en la OMT. Indicó que las llegadas turísticas internacionales son sólo una parte del turismo mundial, en el que no se considera el mercado interno. Y éste último se benefició considerablemente del momento de máxima crisis del turismo, especialmente en los Estados Unidos. Los datos de los ingresos turísticos no están aún disponibles, porque requieren una metodología más compleja.

"Podemos sentirnos relativamente satisfechos del año 2002, y prudentemente optimistas respecto de la evolución en 2003," señaló Francesco Frangialli, secretario General de la OMT. “Las estadísticas han cumplido nuestras expectativas, y las han superado incluso en algunas zonas del mundo, pero no hemos de olvidar que las amenazas distan mucho de haberse desvanecido. Tenemos mucho trabajo por delante para reafirmar las tendencias positivas, pero lo primero es recuperar la confianza de los consumidores donde sea necesario. El turismo mundial no había experimentado nunca tanta necesidad de cooperación como ahora", insistió. “A pesar de todos los problemas, una cosa es segura: el turismo está firmemente encaminado hacia su reactivación, hacia el regreso a las tendencias que pronosticamos en nuestro estudio Turismo: Panorama 2020", puntualizó Frangialli.

Los resultados preliminares de 2002 han introducido un cambio sustancial en el mapa del turismo mundial: mientras que Europa mantiene firme su primer puesto, la región de Asia y el Pacífico sustituye a las Américas en la segunda posición. Las llegadas turísticas a los destinos de África y Oriente Medio crecen ligeramente por encima de la media mundial, aunque sus cifras de partida permanecen bastante bajas.

Todas las subregiones europeas terminaron el año 2002 con resultados positivos. La Europa mediterránea meridional, con España, Italia y Grecia, aparece en el primer lugar con una cuota de más de 20 por ciento del mercado mundial, y una mínima ventaja de medio punto porcentual sobre la Europa Occidental. Alemania consiguió mantener el statu quo respecto de 2001, Benelux y Austria registraron un ligero crecimiento, y las cifras del Reino Unido subieron más de 3 por ciento. Pero el crecimiento de la Europa Occidental estuvo por debajo de la media, al tiempo que las llegadas internacionales aumentaban en un promedio de 3.9 por ciento en la Europa Central y Oriental. Por desgracia, hay que señalar también las excepciones de Polonia y la República Checa, con una importante caída de más del 5 por ciento.

130 millones de llegadas turísticas se registraron en Asia y el Pacifico, que para muchos es el "destino del futuro". Asia Nororiental ocupa el primer lugar con un crecimiento de casi 12 por ciento, seguida por Asia Sudoriental (algo menos de 4 por ciento de crecimiento), Oceanía (1 por ciento de crecimiento) y Asia Meridional (2 por ciento de crecimiento). Esto significa que las previsiones formuladas por la OMT hace algunos años -de que China, junto con Hong Kong y Macao, serían potencias turísticas cada vez más importantes- han comenzado ya a hacerse realidad. La India sufrió una disminución de 6.6 por ciento, mientras que Irán, Maldivas y Sri Lanka superaban la media, lo que parece indicar que han acertado en sus estrategias.

La región de las Américas fue la única que registró el año 2002 en números rojos. Pero es de señalar que el descenso medio en relación con el dramático año 2001 -en que se había experimentado una caída de casi 7 por ciento- fue algo inferior al 1 por ciento, y que en América del Norte (Estados Unidos, Canadá y México) registró crecimiento de 0.4 por ciento, gracias a los resultados positivos de Canada. América del Norte conserva todavía una cuota de mercado "digna", de casi 12 por ciento, aunque está muy por debajo del 14,6 por ciento de 1995. Las islas del Caribe sufrieron por segunda vez un descenso -de 3 por ciento- que superó con mucho el 1.9 por ciento de 2001, probablemente como consecuencia de los problemas del sector aéreo en los Estados Unidos. A pesar de todo, la disminución fue menos brusca que la del 7 por ciento de las llegadas internacionales a América del Sur, que sobrepasó en 1.9 por ciento el 5.1 por ciento del año anterior. La única subregión que registró crecimiento en las Américas fue la Centroamérica, si bien sus cifras de partida eran reducidas en relación con las de las demás subregiones.

África ofrece una imagen muy distinta. Mientras que el África del Norte experimentaba un descenso de 4 por ciento, el África subsahariana superaba la media con un incremento de 8.5 por ciento. Oriente Medio sufrió una disminución de casi 4 por ciento en 2001, pero obtuvo excelentes resultados en 2002 con un crecimiento de casi 11 por ciento.

El impacto de los atentados terroristas de Djerba, Bali y Mombasa

El "síndrome del 11 septiembre" todavía no está superado, si bien los medios tienden a veces a sobrevalorarlo. Aún así, la situación del turismo estadounidense sería mucho más favorable si la economía se hubiera comportado y si los tour operadores y algunas grandes compañías aéreas no hubieran tomado la precaución de reducir capacidades.

Los atentados terroristas influyeron efectivamente en el turismo el año pasado, pero más bien a escala local y por poco tiempo. Sus efectos más importantes fueron los producidos en África del Norte, donde el atentado contra una sinagoga en Djerba perjudicó todo el turismo tunecino y el de toda la subregión. Además, el atentado se produjo en primavera, de modo que incidió en las estadísticas de todo el año y especialmente en la temporada de verano. El atentado en las inmediaciones de Mombasa ocurrió a finales de otoño, tuvo un impacto local muy limitado y, según la información del sector de los viajes y de los tour operadores, estos últimos no han abandonado Kenya ni la subregión.

La tragedia de Bali no afectó espectacularmente las estadísticas del turismo indonesio, aunque sí lo suficiente para terminar el año con un descenso de 2.2 por ciento de las llegadas turísticas internacionales. La isla y toda Indonesia recibieron comprensión y apoyo del mundo entero, el gobierno de Indonesia reaccionó de forma inmediata y muy profesional, por lo que se espera que sus consecuencias no se extiendan.

Estos hechos demuestran la tesis de que la situación económica mundial es una amenaza más grave para las llegadas turísticas internacionales que el miedo al terrorismo. "Los turistas tienen cada vez más experiencia, aunque la cantidad de información sobre amenazas bélicas, las imágenes de los lugares después de los atentados y las dudosas sugerencias oficiales no han sido nunca tan abrumadoras, manifestó el secretario General de la OMT, Francesco Frangialli.

"Las guerras y el turismo son totalmente incompatibles, como el agua y el fuego", explicó Frangialli. Esperamos que pueda evitarse el conflicto bélico. Si esto no sucediera, activaremos todos los recursos a nuestro alcance, de los que el principal es el Comité de Reactivación del Turismo, para mitigar las consecuencias de la
guerra." El secretario General recordó la situación del invierno de 1991, en que la primera Guerra del Golfo afectó tan negativamente al turismo mundial que tan sólo creció 1.2 por ciento ese año, a pesar de lo cual el año 1992 se cerró con un crecimiento de 8.2 por ciento.

"El mayor problema de la actual situación del turismo mundial es la incertidumbre", apuntó el Frangialli. Además, la situación económica del mundo no mejora con la rapidez que sería de desear, el petróleo es caro y los mercados bursátiles tocan fondo. A pesar de todo, el turismo ha reaccionado rápidamente a los importantes cambios estructurales del sector y a los nuevos retos de la relación entre la oferta y la demanda.

 
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